Que son los elementos
Los seres humanos han alimentado sus creencias mágicas desde
antes del comienzo de la historia. Una de las creencias predominantes es que ciertos componentes básicos, llamados elementos,
residen en el núcleo de toda creación, y que todas las cosas contienen las propiedades de uno o más de esos elementos. Se
cree que cada cosa que existe en la creación tiene un elemento principal que rige o gobierna sus características internas
y externas por encima de todos los demás. Esas enseñanzas elementales figuran entre las primeras lecciones que se enseñan
a los recién llegados a la magia. Al principio, este sistema de correspondencias que confiere sus características a los elementos
puede resultar confuso. Es imprudente considerar a los cuatro elementos en términos puramente físicos; sin embargo, cuando
comenzamos a analizar las herramientas tradicionales asociadas a ellos, nos encontramos con cosas que son físicas y parecen
ser representativas de los aspectos más físicos de cada elemento. Lamentablemente, cuando hablamos de lo metafísico, no tenemos
más opción que hablar con metáforas concretas y materiales. Los humanos como seres corpóreos y a nosotros nos resulta fácil
referirnos a esas descripciones físicas. Desgraciadamente, este problema semántico ha causado numerosas dificultades a los
estudiantes de lo esotérico, y también a muchos nuevos wiccanos. Al conocer las propiedades elementales de cada objeto
y saber cuál es el elemento que lo regía, nuestros antepasados descubrieron que podían conectar con toda la creación en un
nivel íntimo, utilizando esa conexión para ganar conocimiento espiritualmente avanzado y manipular las cosas para trabajar
a voluntad. En otras palabras, podían usar los elementos para hacer magia. Los elementos son la tierra, el agua, el fuego
y el aire. Puesto que son parte de toda creación, existen en los mundos visible e invisible, aglutinándose en un quinto "elemento"
que conocemos como espíritu, que está en y se compone de todos los elementos. Esta unidad de los elementos en espíritu nos
permite utilizarlos para atraer los poderes de los mundos invisibles hacia nuestro mundo físico, ¡una definición de magia
en su forma más básica! Los elementos unidos forman el círculo completo de la magia, que simboliza nuestro lugar en la
rueda en continuo movimiento de la eternidad y la totalidad. Aprenda a conocer los elementos y heredará su poder. Llegarán
a ser una parte de usted en todos los niveles de su ser y le concederán sus mayores dones.
ATRIBUTOS ELEMENTALES:
Tierra: Fertilidad, embarazo, prosperidad, conexión con
la tierra, estabilización, niños, dinero, siembra, crecimiento, el hogar, cosecha, animales domésticos, ganado, serpientes,
animales de madriguera, objetos enterrados, danza, muchas piedras, magia de las imágenes y tamborileo
Agua: Alumbramiento,
embarazo, limpieza, transformación interior, esfuerzos psíquicos, adivinación, purificación, las emociones, amor romántico,
manifestaciones del espíritu, muerte, renacimiento y exploraciones de vidas pasadas
Fuego: Transformación profunda,
protección, empleo, asuntos legales, destrucción/construcción, interpretación, pasión, guerra/conflicto, valentía, fuerza/vigor,
sexo, magia sexual, resistencia, lujuria, limpieza y exorcismo/expulsión
Aire: Intelecto, estudio, escritura, los
ancianos, viaje astral, comunicación, música, sonido, variabilidad, magia de la meteorología y generación de poder
Momentos en los que no deberían practicarse las habilidades
mágicas.
Aun cuando he tratado
de poner énfasis en el hecho de que, si se realiza de manera apropiada, la magia no consumirá sus reservas de energía hasta
un nivel serio, ello requiere cierto esfuerzo, que a veces puede resultar agotador en sí mismo. Así como no saldría a correr
un maratón si estuviese soportando una gran tensión o se sintiese enfermo, tampoco debería abusar de su organismo al que se
han exigido ya mucho sometiéndolo a un esfuerzo mágico. Es prudente evitar el trabajo mágico agotador cuando esté enfermo,
cansado, furioso o bajo tensión extrema. Cuando esté enfermo o cansado no se hallará en condiciones de pensar y centrarse
de manera apropiada, y los centros de energía de su cuerpo estarán fuera de equilibrio cuando trabajen para curarle. No es
necesario que los fuerce innecesariamente con la práctica mágica. Cuando esté furioso no atraerá energía positiva, sino negativa,
y no querrá contraer la costumbre de trabajar con energías negativas. Estas energías pueden parecer muy poderosas y llegar
a ser adictivas, pero al final son contraproducentes para sus objetivos. Las artes mágicas deberían enfocarse siempre desde
una perspectiva holística, con el cuerpo y la mente equilibrados, y una actitud positiva de "no hacer daño a nadie". Sólo
entonces la recompensa será un resultado que valga la pena.
La capacidad de guardar silencio.

Guardar silencio es una costumbre mágica tradicional que
ayuda a proteger la energía que hemos puesto en nuestros hechizos. Hay un viejo proverbio esotérico que enseña que el "poder
compartido es poder perdido". Guardarnos nuestros objetivos mágicos para nosotros mismos nos permite centrar nuestra energía
y atención en ellos y no en hacer alarde de los éxitos que esperamos tener. El hecho de hablar de su magia, incluso de
manera informal, a la persona equivocada puede dificultar su trabajo si esa persona tiene interés en su fracaso. No suponga
que automáticamente que su mejor amigo desde hace veinte años se mostrará encantado de saber que usted está en el cuadragésimo
día de un hechizo de sesenta días para atraer un romance a su vida. No suponga que sólo porque esa persona ha sido su compañero
de confianza durante mucho tiempo querrá ver que usted logra el deseo de su corazón. Aún cuando esta persona quiera verdaderamente
la felicidad para usted, los celos siguen siendo una parte impredecible, pero siempre presente, de la condición humana. Tal
vez su amigo sienta la amenaza de que si usted encuentra una pareja amorosa ya no tendrá tiempo para la amistad que compartían.
O tal vez ese amigo o esa amiga teman que usted cifre sus esperanzas en la misma persona que él o ella estaban tratando de
atraer. La energía negativa fortuita puede hacer tanto daño a su hechizo como podría hacerlo un brujo experimentado que dirigiese
hacia usted deliberadamente la influencia maligna de un contrahechizo
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