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LOS CUATRO

ELEMENTOS

En la antigüedad se dividió el mundo en cuatro principios básicos o "elementos": tierra, agua, fuego, y aire. Este punto de vista ha cambiado sobre todo con los avances de la ciencia, pero los cuatro elementos todavía son válidos en la magia, porque se conectan más de cerca a las emociones que las explicaciones modernas del mundo.

Los reinos elementales son en realidad cinco: Agua, Tierra, Aire, Fuego y Akasha (Espíritu). Estos son, en muchas maneras, el centro del ritualismo Wicca. Generalmente todos los rituales requieren el llamado de estos elementos para invocar su poder y protección. Cada atalaya (punto cardinal) es regido por uno de estos reinos elementales, y estos a su vez rigen una estación y están representados con diferentes tipos de espíritus. El pentagrama o estrella de cinco puntas también representa la unión de estos elementos para el uso mágico.
 

Los rituales requieren del uso físico de algún elemento, por lo que es importante conocer las propiedades de cada una de estas fuerzas.

AIRE

GOBERNANTES:
Sílfides, Céfiros y hadas que habitan el mundo de los Árboles, flores, vientos, brisas y montañas.

REY:
Paralda

ATRAÍDO POR:
Aceites e inciensos.

COLOR, DIRECCIÓN Y ESTACIÓN:
Rojo o amarillo; Este; Primavera.

HERRAMIENTAS MÁGICAS:
Varita, incienso, visualización creativa.

SÍMBOLOS:
Cielo, viento, brisas, nubes, aliento, vibraciones, plantas, hierbas, flores y árboles.

TRABAJO RITUAL:
Amanecer, salida del sol, conocimiento, inspiración, escucha, armonía, conocimiento de las hierbas, crecimiento de las plantas, intelecto, pensamiento, ideas, viajes, libertad, revelación de la verdad, encontrar cosas perdidas, movimiento, habilidades psíquicas.


 

TIERRA

GOBERNANTES:
Gnomos, Duendes, y Enanos que habitan el interior de la Tierra y son la conciencia de las piedras preciosas, minerales y de la Tierra misma.

REY:
Ghob, Gob o Ghom.

ATRAÍDO POR:
Sales y polvos.

COLOR, DIRECCIÓN Y ESTACIÓN:
Negro o verde; Norte; Invierno

HERRAMIENTAS MÁGICAS:
Pentagrama, sal, imágenes, piedras, gemas, árboles, magia de lazos.

SÍMBOLOS:
Rocas y piedras preciosas, montañas, planicies, campos, suelo, cavernas y minas

TRABAJO RITUAL:
Noche, medianoche, riquezas, tesoros, renunciamiento de la voluntad de sí, toque, empatía, incorporación, negocios, prosperidad, empleo, estabilidad, éxito, fertilidad, dinero.


 

FUEGO

GOBERNANTES:
Salamandras, Dragones, Gennies, la conciencia de las llamas.

REY:
Djin.

ATRAÍDO POR:
Velas o lámparas, incienso, fuego.

COLOR, DIRECCIÓN Y ESTACIÓN:
Blanco o rojo; Sur; Verano.

HERRAMIENTAS MÁGICAS:
Daga, Athame, lámpara o vela, incensario, hierbas quemadas o pedidos sobre papel.

SÍMBOLOS:
Relámpago, volcanes, arco iris, sol, estrellas.

TRABAJO RITUAL:
Medio día, libertad, cambio, vista, percepción, visión, iluminación, aprendizaje, amor, voluntad, pasión, sexualidad, energía, autoridad, curación, destrucción, purificación.

AGUA

GOBERNANTES:
Ninfas, Ondinas, Sirenas y Tritones que moran en el mar, lagos, arroyos y manantiales y las Hadas de los lagos, estanques y arroyos.

REY:
Niksa o Necksa.

ATRAÍDO POR:
Agua, lociones, soluciones, colonias y perfumes.

COLOR, DIRECCIÓN Y ESTACIÓN:
Gris o azul; Oeste; Otoño.

HERRAMIENTAS MÁGICAS:
Caldero, copa, cáliz, espejos, el mar.

SÍMBOLOS:
Océanos, lagos, ríos, pozos, manantiales, estanques, lluvia, niebla, bruma.

TRABAJO RITUAL:
Puesta del sol, plantas, curación, emociones, gusto, olfato, absorción, comunión con lo espiritual, purificación, el inconsciente, amor, placer, amistad, matrimonio, fertilidad, felicidad, dormir, sueños, lo psíquico.


 

INVOCACIONES A LOS ELEMENTALES

INVOCACIÓN A LOS SILFOS

Espíritu de luz, espíritu de sabiduría, rey increado, cuyo aliento da y recoge la forma de todos los seres: Tú, ante quien la vida de todo lo creado es una sombra cambiante y un vapor que pasa; tú, que subes a las nubes y que vas llevado por las alas de los vientos; tú, que respiras y así pueblas los espacios sin fin; tú, que aspiras y todo lo que de ti sale a ti vuelve. Movimiento sin fin en la estabilidad eterna, sé eternamente bendito. Nosotros te invocamos y bendecimos en el imperio de la luz creada, de las sombras, de los reflejos, y de las imágenes, y sin cesar aspiramos a tu inmutable e imperecedera claridad. Deja llegar hasta nosotros la luz de tu inteligencia, el calor de tu amor. Entonces lo que es móvil será fijo, la sombra será un cuerpo, el espíritu del aire será un alma, el ensueño será una realidad. Y nosotros no seremos ya arroyados por la tormenta, pues retendremos las bridas de los alados caballos de la aurora y dirigiremos la carrera de los vientos de la noche para volar ante tu presencia. !Oh suspiro creador de todos los seres¡ En el flujo y reflujo de tu palabra que es el Océano Divino del Movimiento, ¡protegednos!.
 

INVOCACIÓN A LOS GNOMOS

Rey invisible que has tomado la Tierra por sostén, que has abierto los abismos para henchirlos con tu potencia; tú, cuyo nombre hace temblar las bóvedas del mundo; tú, que haces correr los siete metales por las venas de la tierra; Monarca de las siete luces, remunerador de los obreros subterráneos, llévanos al aire deseable y al reino de la claridad. Nosotros velamos y trabajamos sin descanso, buscamos y esperamos por las trece piedras del Círculo Sagrado, por los tesoros que están enterrados, por el clavo de imán que atraviesa el centro del mundo. Señor de la tierra: ensancha nuestros pechos, levanta nuestras cabezas; engrandécenos. !Estabilidad y movimiento¡ !Día envuelto en la noche¡ ¡Blancura perfecta! ¡Oscuridad velada por la luz! ¡Esplendor Dorado! ¡Corona de vivientes y melodiosos diamantes! Tú, que llevas el cielo en tu dedo como una sortija de zafiro; tú, que escondes bajo tierra, en el reino de la pedrería, la simiente maravillosa de las estrellas, vive, reina y sé eterno dispensador de las riquezas de las que nos hemos hecho guardianes.
!Ayúdanos¡
 

INVOCACIÓN A LAS SALAMANDRAS

Inefable e increado rey y padre de las llamas primeras, que eres llevado en el carro veloz de los mundos que incesantemente giran; dominador de las etéreas inmensidades donde se levanta el trono de tu sapiencia, desde cuya altura todo lo descubren tus ojos penetrantes y tus oídos benditos todo lo oyen; atiende la invocación de quien amas desde el nacimiento de los siglos; porque tu áurea y gran majestad, resplandece por encima del mundo, del cielo y de las estrellas, y sobre ellas te levantas. ¡Oh fuego resplandeciente! Allí tu brillas y perduras en ti mismo, por tu propio esplendor y salen de tu esencia inacabables arroyos de luz que nutren tu espíritu infinito. Este espíritu infinito alimenta todas las cosas y hace este tesoro inagotable de substancia siempre dispuesta para la generación que la elabora y que se apropian de las formas que tú te has infundido desde el principio. De este espíritu toman también esos benditos gobernantes de tu reino que circundan tu trono y que forman tu corte. ¡Protector de los bienaventurados mortales e inmortales! Tú resguardas sustancias que resultan maravillosamente semejantes a tu sabio pensamiento y a tu esencia venerable. Tu has concedido superioridad a los elementales que anuncian al mundo tus verdades. Ardemos en la incesante aspiración de poseerte; tú que enciendes la llama de la vida
!Bendícenos¡
 

INVOCACIÓN A LAS ONDINAS

Reina impetuosa y terrible del mar; tú que tienes las llaves d las cataratas del universo y que encierras las aguas subterráneas en las profundidades de la tierra; Reina del diluvio y de las lluvias de Primavera y de las aguas torrenciales; tú, que abres los manantiales de los ríos y de las fuentes; Tú, que mandas a la humedad, que equivale a la sangre de la tierra, se transforme en savia de las plantas, te invocamos, A nosotros, que somos móviles e inestables criaturas, háblanos en medio de las grandes conmociones del mar y temblaremos ante tu voz, háblanos en el murmullo de las aguas límpidas y ansiaremos el amor de tus manos. ¡Oh inmensidad, en la cual van a perderse todos los ríos del ser, que incesantemente renacen en ti! Profundidad que te exhalas a las alturas, condúcenos a la verdadera vida por la inteligencia y el amor, llévanos a la vida por los caminos ocultos !Guíanos¡